Cómo elegir a quién le hacés la web: las 8 preguntas que hay que hacer antes de pagar
Actualizada el 3 de septiembre de 2026
La respuesta corta
Antes de pagar, hacé estas ocho preguntas y prestá atención a cómo responden, no solo a qué: ① ¿El dominio queda a mi nombre? ② ¿Cuánto sale cambiar un precio o una foto después? ③ ¿Qué pasa si dejo de trabajar con ustedes? ④ ¿Puedo ver una web que hayan hecho, funcionando, y hablar con ese cliente? ⑤ ¿Cuánto tarda y qué necesitan de mí? ⑥ ¿Quién la mantiene y qué pasa cuando se rompe un sábado? ⑦ ¿Está incluido el hosting, el candado y las copias? ⑧ ¿Cómo mido si la web trae consultas? Una respuesta clara a las ocho vale más que cualquier portfolio. Una respuesta incómoda a la primera es motivo suficiente para seguir buscando.
Las preguntas sobre lo tuyo
¿El dominio queda a mi nombre? Si dudan, es no. Y si es no, la web no es tuya.
¿Qué pasa si dejo de trabajar con ustedes? Tiene que haber una respuesta sin drama: te llevás el dominio, los contenidos, y si es posible la web. Si la respuesta es "perdés todo", ya sabés.
¿Qué me llevo si me voy? Preguntalo así de directo.
Las preguntas sobre el después
¿Cuánto sale cambiar algo? Un precio, una foto. Pedí el número por escrito. Es lo que define si la web va a estar viva o congelada.
¿Quién la mantiene y qué pasa cuando se rompe? Un sábado, una web caída. ¿A quién le escribís y cuándo contesta?
¿Está todo incluido? Hosting, dominio, candado, copias de respaldo. Cada "eso va aparte" es una factura futura.
¿Cómo mido si sirve? Si no tienen una respuesta —cuántas visitas, cuántas consultas—, no van a saber si te está trayendo clientes, y vos tampoco.
La prueba definitiva
¿Puedo ver una web que hayan hecho, funcionando ahora, y hablar con ese cliente? Las capturas de pantalla se editan; una web en vivo y un cliente real, no.
Y la nuestra: ¿puedo verla funcionando antes de pagar? Nosotros trabajamos así porque creemos que es la única forma honesta de vender una web: la armamos, te la mostramos, y recién si te gusta arranca la cuota. Cualquiera que te pida pagar todo antes de ver nada te está pidiendo confianza que todavía no se ganó.